Escucha Activa

Categoría

Liderazgo

Creado por

El concepto de Escucha Activa fue desarrollado por Carl Rogers, un psicólogo estadounidense, y Richard E. Farson, en la década de 1950. Rogers es conocido por su trabajo en la terapia humanista y por su enfoque centrado en la persona, que enfatiza la importancia de la empatía y la comprensión en la relación terapeuta-paciente.

Descripción

La Escucha Activa es una técnica de comunicación que se centra en comprender completamente al interlocutor, más allá de las palabras que emplea. Consiste en prestar atención no solo a lo que se dice, sino también a cómo se dice, incluyendo el tono de voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal. La filosofía subyacente de la Escucha Activa se basa en la empatía y el respeto hacia la persona que habla, lo que permite crear un ambiente de confianza y apertura. Esta técnica es efectiva porque contribuye a una comunicación más clara y efectiva, reduce malentendidos y fomenta relaciones interpersonales más sólidas. Además, al demostrar interés genuino en las opiniones y sentimientos del otro, se mejora la colaboración y se resuelven conflictos de manera más eficiente. En el ámbito profesional, la Escucha Activa se traduce en un mejor trabajo en equipo, liderazgo y relaciones con los clientes, lo que puede impactar positivamente en el éxito de un negocio.

Cómo Aplicarlo

  • 1

    Paso 1: Prepara el ambiente. Asegúrate de que el entorno sea propicio para la conversación. Elimina distracciones como teléfonos móviles o ruidos de fondo. Busca un lugar tranquilo donde ambos interlocutores puedan sentirse cómodos para hablar.

  • 2

    Paso 2: Mantén contacto visual. Al hablar con la otra persona, mantén una mirada atenta que demuestre tu interés. Esto refuerza la conexión y muestra que estás presente en la conversación.

  • 3

    Paso 3: Escucha sin interrumpir. Deja que la otra persona se exprese completamente antes de responder. No la interrumpas, incluso si tienes pensamientos o respuestas que quisieras compartir.

  • 4

    Paso 4: Parafrasea lo que escuchas. Una vez que la persona ha terminado de hablar, repite en tus propias palabras lo que entendiste. Por ejemplo, 'Lo que entiendo es que te sientes frustrado por...'. Esto demuestra que estás prestando atención y te ayuda a clarificar cualquier posible malentendido.

  • 5

    Paso 5: Haz preguntas abiertas. Invita al interlocutor a profundizar en su pensamiento haciendo preguntas que comiencen con 'cómo' o 'qué'. Esto anima a la otra persona a compartir más y a explorar sus ideas con mayor profundidad.

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    Paso 6: Observa el lenguaje corporal. Presta atención a las señales no verbales del interlocutor, como gestos, postura y expresiones faciales. Esto puede ofrecer información adicional sobre sus emociones y sentimientos.

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    Paso 7: Valida sus sentimientos. Reconoce lo que la otra persona siente y expresa. Decir algo como 'Es comprensible que te sientas así' puede ayudar a que se sienta validada y comprendida.

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    Paso 8: Resume y cierra la conversación. Antes de finalizar, resume los puntos clave discutidos y asegúrate de que ambos tengan claro el resultado de la conversación. Pregunta si hay algo más que deseen agregar o si necesitan seguir hablando en el futuro.

Historia y Origen

La Escucha Activa surgió en un contexto donde la psicología y la terapia buscaban métodos más efectivos para ayudar a los pacientes a sentirse escuchados y comprendidos. En la década de 1950, con el auge de la psicología humanista, se comenzó a valorar la importancia de la comunicación en la relación terapéutica. La técnica ha evolucionado desde sus inicios, adaptándose no solo al ámbito terapéutico, sino también a entornos empresariales, educativos y personales. Hoy en día, la Escucha Activa se utiliza en diversas disciplinas, desde la mediación de conflictos hasta el coaching y la gestión empresarial, así como en la vida cotidiana.

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